¿Qué papel tienen las proteínas en la leche humana?

La leche materna es el alimento perfecto para el bebé. La Organización Mundial de la Salud indica que, idealmente, los lactantes deben recibir lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida.
La leche materna contiene todos los nutrientes que el bebé necesita y en la cantidad adecuada para garantizar un crecimiento y un desarrollo adecuados.
Las proteínas presentes en la leche humana son digeridas en el intestino y absorbidas en forma de aminoácidos. Estos aminoácidos no se utilizan como fuente de energía, como sucede con gran parte de las grasas y los hidratos de carbono, sino que son utilizados por el organismo del bebé para producir sus propias proteínas y como elementos indispensables para el crecimiento.
Por otro lado, en la leche materna existe una serie de proteínas cuya función no es esencialmente nutricional. Estas proteínas son resistentes en parte a la digestión por los ácidos del estómago y de los jugos intestinales, con lo cual llegan al intestino grueso de forma intacta. Estas proteínas están presentes en la leche porque tienen unas funciones bioactivas específicas. Dentro de este grupo de proteínas se incluyen inmunoglobulinas, hormonas, factores de crecimiento y otras, entre las que se encuentra la osteopontina láctea.

¿Qué es la osteopontina láctea?

Es una proteína que está presente en cantidades variables en la leche humana. Aproximadamente supone el 2% del total de proteínas de la leche materna. Su concentración en la leche materna es diferente en función del momento de la lactancia: sus niveles son bajos en el calostro y ascienden notablemente en los primeros días de lactancia, para posteriormente disminuir hasta la mitad de su concentración a partir del mes y mantenerse con una concentración casi constante hasta el final del primer año de vida. La cantidad de osteopontina láctea en la leche humana no es igual en todas las mujeres, ya que existen variaciones individuales achacables a aspectos genéticos y ambientales.
La osteopontina no sólo está presente en la leche materna, sino también en otros fluidos del cuerpo humano, como la sangre y la orina, y en órganos y tejidos, como el hueso, el riñón, el cerebro y la médula ósea. De hecho, su nombre (osteo [hueso], pontina [puente]) hace referencia a que fue descubierta en los huesos, donde actuaba como «puente» entre las células y los cristales minerales de la matriz ósea.
La osteopontina tiene múltiples efectos, diferentes en función del tejido u órgano sobre el que actúe. Aunque estas funciones no son totalmente conocidas, se cree que ejerce un papel importante sobre el desarrollo del sistema inmunitario en la infancia temprana, en la maduración de la mucosa del aparato digestivo y en la mielinización de las estructuras nerviosas, con importantes efectos en el neurodesarrollo.

¿Existe osteopontina láctea en la leche de vaca?

En la leche de vaca existe una osteopontina cuya estructura es muy similar a la presente en la leche materna, cuyos efectos bioactivos son muy similares a los de la proteína humana.
Sin embargo, la cantidad de osteopontina láctea en la leche de vaca es relativamente pequeña. Su concentración es alrededor de 10 veces menor a la que se encuentra en la leche materna. Del mismo modo, las leches para bebés modificadas a partir de leche de vaca contienen también menos cantidad de osteopontina láctea que la leche materna.

¿Qué efectos tiene la osteopontina láctea sobre el sistema inmunitario del lactante?

Sus efectos sobre el sistema inmunitario son muy variados, evaluados en estudios realizados en animales y en niños que reciben alimentación con fórmulas para lactantes suplementadas con osteopontina bovina.
La suplementación de fórmulas infantiles con osteopontina de origen vacuno produce efectos reguladores sobre determinadas células del sistema inmunitario del bebé (linfocitos de tipo T), consiguiendo que presenten un perfil de glóbulos blancos similar al que se observa en lactantes alimentados con leche materna. En el mismo sentido, la suplementación con osteopontina láctea produce efectos sobre determinadas moléculas que intervienen en el proceso inflamatorio (citocinas, interleucinas).
Se ha demostrado que los lactantes alimentados con una fórmula suplementada con osteopontina de origen bovino presentaron un número de días de fiebre significativamente menor, así como de procesos respiratorios y gastrointestinales, que los alimentados con una fórmula estándar no suplementada.
Por último, la suplementación de fórmulas para lactantes con osteopontina láctea ha demostrado ser segura, favoreciendo un normal crecimiento y ganancia de peso de los bebés.