La leche materna es rica en grasa para conseguir un aporte calórico suficiente que permita el crecimiento del bebé. Esta grasa está sobre todo en forma de gotitas rodeadas de la membrana del glóbulo de grasa de la leche (milk fat globule membrane [MFGM]).

¿Cómo se forman la MFGM y los glóbulos de grasa en la glándula mamaria?

En la glándula mamaria hay unas células llamadas lactocitos, o células secretoras, en las que se forman unas vesículas, o gotitas de lípidos, que contienen triglicéridos (el componente mayoritario de la grasa de la leche) en su parte central. Estas gotitas atraviesan la membrana de la célula antes de depositarse en la leche. Al atravesar la membrana, formada por dos capas de lípidos, arrastran a éstas, de modo que la MFGM acaba teniendo tres capas lipídicas. Este mayor tamaño de la membrana le permite insertar moléculas grandes (fosfolípidos, proteínas…).

¿Qué características tienen los componentes de la MFGM?

Las moléculas grandes que se insertan acaban desempeñando un papel mucho mayor que el puramente nutricional. Por ello, se les denomina «moléculas bioactivas». Recordemos que su aspecto nutricional se debe a los triglicéridos presentes en el centro de las gotitas.
La MFGM contiene el 1-4% del total de proteínas de la leche humana. Aunque es un pequeño porcentaje, incluye más de 120 proteínas distintas, cuya función no es nutritiva: estas proteínas han demostrado ser capaces de evitar la infección de las células del organismo por parte de virus (rotavirus) y de bacterias (Escherichia coli).

¿Qué otros componentes hay en la MFGM y qué funciones tienen?

En la MFGM hay fosfolípidos (un tipo complejo de lípidos), cuya función es importante porque protegen la mucosa gastrointestinal frente a distintos tipos de tóxicos y poseen actividad antimicrobiana y antioxidante. Además, tienen un papel en la capacidad cognitiva y la memoria del lactante gracias a que ayudan a formar capas aislantes alrededor de las neuronas (mielinización).
También existe otro tipo de grasas complejas (los gangliósidos), implicadas en el aprendizaje de los primeros meses de vida, al aumentar la conectividad o unión entre las neuronas, lo que permite una mayor velocidad de transmisión nerviosa.
La MFGM también es rica en colesterol, componente esencial de las membranas celulares y las neuronas. Curiosamente, la ingesta de mayor colesterol con la leche materna por medio de la MFGM evita que las cifras de colesterol plasmático en la etapa adulta sean mayores.

¿Qué papel defensivo o inmune demostrado puede tener la MFGM presente en la leche materna?

Es ampliamente sabido que los niños que toman lactancia materna presentan menos episodios infecciosos, sobre todo otitis medias y diarreas. Por ello, resulta interesante conocer los resultados de estudios en los que se ha utilizado MFGM añadida a la fórmula infantil.
Así, se ha demostrado que los lactantes que tomaron fórmula enriquecida con MFGM sufrieron un número de episodios de otitis medias similar al de los alimentados con leche materna, y muchos menos que los alimentados con fórmula estándar. Además, se observó un menor uso de fármacos para combatir la fiebre en el grupo suplementado.
Asimismo, el microorganismo Moraxella catarrhalis, frecuentemente implicado en la otitis media, se encontraba con menos frecuencia en la saliva de los lactantes alimentados con la fórmula enriquecida con MFGM, lo que indicaría que esta membrana es capaz de modificar la microbiota oral.
Otro estudio también demostró que los lactantes que tomaron fórmula enriquecida con MFGM presentaron un menor porcentaje de diarrea y de diarrea sanguinolenta por los microorganismos Shigella o E. coli.

¿Se ha demostrado algún otro efecto de la MFGM?

Además del evidente papel defensivo frente a ciertos microorganismos, se ha demostrado que los lactantes que reciben lactancia materna o fórmulas suplementadas con MFGM obtienen una valoración cognitiva significativamente mayor que los que tomaron una fórmula no suplementada. Así pues, la MFGM no sólo tiene efectos inmunes, sino también sobre el área cognitiva.

¿La MFGM de la leche humana es parecida a la de la leche de vaca?

La MFGM de la leche materna tiene una composición semejante a la MFGM de la leche de vaca, lo que ha animado a tratar de incorporarla a las fórmulas infantiles para así lograr aproximarse a la composición de la leche humana.

¿Todas las fórmulas infantiles incorporan la MFGM?

Desde los años setenta del siglo pasado las fórmulas infantiles se han preparado con grasas vegetales, porque se pensaba que la grasa láctea (de origen animal) podría relacionarse con un mayor riesgo cardiovascular y se desconocían los efectos beneficiosos de la MFGM.
Además, para conseguir que esté presente en la composición final de las leches infantiles y que no se destruya durante su elaboración, se ha desarrollado la tecnología necesaria para aislarla y poder incorporarla a la fórmula infantil por medio de una liofilización. Así pues, desde que se conocen las virtudes de la MFGM de la leche materna y de la leche de vaca, hay fórmulas infantiles en las que se añade la grasa de la leche donde está presente la MFGM para aproximarse a la composición de la leche materna.
El hecho de que la fórmula infantil incorpore MFGM le proporciona un valor añadido, porque logra ser más parecida a la leche humana. Las principales ventajas prácticas que supone la adición de MFGM son las que este compuesto presenta en la leche materna: una mayor defensa inmunológica frente a virus y bacterias, así como una mayor capacidad cognitiva del bebé.